POR JESÚS FLORES ALMAGUER
LA frase de una directora que abrió un debate que va mucho más allá de las cachuchas, los celulares o el largo de una falda.
UNA directora de colegio está en el ojo del huracán luego de anunciar una serie de restricciones dentro del plantel y advertir a los padres de familia que, cuando se trate de disciplina, no habrá negociaciones.
ENTRE las medidas señaladas están la prohibición de cachuchas dentro de la escuela, peinados extravagantes, tintes llamativos, piercings y determinados accesorios, faldas consideradas demasiado cortas y el uso de teléfonos celulares.
Pero fue una frase la que encendió la polémica:
“Si no les gusta, busquen otra escuela.”
LA directora también habría cuestionado determinadas formas de vestir y de comportarse dentro de los planteles, argumentando que una escuela no puede convertirse en un espacio sin reglas y disciplina.
“Y aquí es donde comienza el verdadero debate”
PORQUE una cosa es exigir respeto, establecer horarios, prohibir el consumo o posesión de drogas, armas y otros objetos peligrosos, y garantizar un ambiente adecuado para estudiar.
PERO otra muy distinta es determinar hasta dónde puede llegar una institución en el control de la imagen, la vestimenta y la personalidad de sus estudiantes.
¿Dónde termina la disciplina y comienza la imposición?
HAY padres y madres que respaldan a la directora. Consideran que las escuelas necesitan recuperar autoridad, establecer límites claros y dejar de convertir cada regla en una negociación interminable.
OTROS, en cambio, consideran que los adolescentes también necesitan espacios para construir su identidad, expresar su personalidad y aprender a tomar decisiones responsables, siempre dentro de límites razonables.
Y quizá ambas posturas tengan algo de razón.
Una escuela sí necesita reglas. Sin ellas, difícilmente puede existir orden.
PERO también necesita entender que formar estudiantes no significa solamente decirles qué pueden o no pueden usar. Significa enseñarles por qué existen las reglas, cuáles son sus límites y cuáles son las consecuencias de incumplirlas.
LA discusión, entonces, no debería reducirse a si una alumna puede usar falda corta, si un
puede llevar el cabello pintado o si alguien puede portar una cachucha.
“La pregunta de fondo es otra:”
¿Queremos escuelas que simplemente impongan obediencia o escuelas que enseñen disciplina, responsabilidad y criterio?
PORQUE educar también significa preparar a los jóvenes para vivir en una sociedad donde no siempre habrá una directora, un maestro o un padre diciéndoles qué hacer.
“Y usted, padre o madre de familia”
¿Está de acuerdo con que las escuelas establezcan reglas estrictas sobre la apariencia y conducta de los estudiantes?
¿O considera que mientras exista respeto, seguridad y buen desempeño académico, los jóvenes deben tener mayor libertad para expresar su personalidad?
Foto Reses Sociales.