LA HUELGA DEL SILENCIO: ¿POR QUÉ EL AUSENTISMO EN EL SNTE NO ES ESPERANZA, SINO AUTODEFENSA

La reciente falta de quórum y el marcado ausentismo en las asambleas de la Sección 5 del SNTE en Coahuila, sumados al clima de expectativa e incertidumbre que se vive en la Sección 30 de Tamaulipas, han comenzado a encender las alarmas en el sindicalismo magisterial. Lo que desde las cúpulas suele calificarse despectivamente como “apatía”, “pereza laboral” o “falta de compromiso” de las bases, es en realidad un fenómeno mucho más profundo. Estamos ante la “fatiga de reforma”: un mecanismo de autodefensa psicológica e institucional frente a las reglas cambiantes de cada sexenio.

Cuando los trabajadores de la educación perciben que las encuestas y consultas son meras simulaciones para validar decisiones previamente tomadas en el escritorio, la retirada se convierte en una declaración política. Ante la disyuntiva de “hacia dónde vamos o si ahí le dejamos”, los clásicos de la sociología política ofrecen tres lentes indispensables para descifrar este laberinto.

  1. El castigo de la “Salida” (Albert O. Hirschman)
    El economista Albert O. Hirschman explicaba que, ante el deterioro de cualquier organización, sus miembros tienen tres opciones: Voz (protestar), Lealtad (seguir obedeciendo) o Salida (abandonar). Cuando la cerrazón cupular desgasta y amordaza la “Voz”, y la “Lealtad” se rompe por las promesas incumplidas, la base recurre a la “Salida”. En el contexto sindical, esto no significa renunciar al empleo, sino desertar de la participación. Dejar las sillas vacías y romper el quórum es una forma de negarle legitimidad al cuerpo colegiado. El silencio también es un voto de castigo.
  2. La captura de la “Jaula de Hierro” (Max Weber)
    Max Weber describió cómo las instituciones tienden a burocratizarse, priorizando su propia supervivencia y el control de sus privilegios por encima de sus ideales fundacionales. Cuando los organismos reguladores del Estado —como la propia Secretaría de Educación Pública (SEP)— se pliegan a negociaciones con dirigencias cuestionadas o posponen procesos democráticos, ocurre una captura institucional. Bajo esta óptica weberiana, el poder burocrático no se mueve por buena voluntad; solo reacciona cuando se altera su estabilidad operativa o cuando pierde por completo el monopolio de la legitimidad.
  3. La trampa de la simulación (Pierre Bourdieu)
    Para Pierre Bourdieu, los procesos de consulta simulados constituyen una forma de “violencia simbólica”. Las estructuras herederas del viejo cuño utilizan las mismas dinámicas tradicionales como un “escudo mágico” para simular una democracia que en la práctica no opera. Bourdieu advertía que la única manera de romper este círculo vicioso es visibilizar la contradicción: poner en evidencia pública la enorme distancia que separa el discurso oficial de la realidad cotidiana de las escuelas.

El dilema del pragmatismo estatal

La gran interrogante que circula en los planteles de Tamaulipas y el país es si a un gobierno que enarbola la ciencia y la transformación le interesará sacudir el balancín de dirigencias cuestionadas. La respuesta sociológica suele ser fría: los gobiernos operan bajo la lógica del pragmatismo y la gobernabilidad. Si una cúpula tradicional garantiza la contención de daños y mantiene el control escolar, el Estado tiende a preservar el statu quo.

Sin embargo, este equilibrio es sumamente frágil. Cuando el magisterio opta masivamente por la resistencia pasiva, la maquinaria institucional comienza a fallar desde sus cimientos. La salida no es “dejarle ahí”, sino canalizar esa fatiga hacia la exigencia legítima de auditorías pedagógicas y financieras, transparencia en la asignación de plazas y un respeto irrestricto a la legalidad estatutaria. Solo así el magisterio pasará de levantar el pulgar de forma automática a tomar las riendas de su propio destino laboral. Por: D en C. Fco. Javier Segura López.

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