- … Los dientes de leche que deberían sacudir al poder.
POR JESÚS FLORES ALMAGUER
Michoacán Zacapu.- EL activista Eduardo Soel Cruz Leos lanza un enérgico llamado a los legisladores: ¿cuándo van a legislar para proteger de verdad a nuestros niños, jóvenes y familias?
MADRES buscadoras del colectivo Buscando Cuerpos en Todo México reportaron la recuperación de alrededor de 1,600 piezas dentales identificadas por el colectivo como dientes de leche, además de fragmentos óseos, en un predio de Zacapu, Michoacán, señalado como posible sitio de incineración clandestina.
MIENTRAS en la Cámara de Diputados nuestros legisladores discuten y votan leyes que poco tienen que ver con las urgencias que enfrentan las familias mexicanas, una imagen estremecedora debería obligarnos a detenernos y preguntarnos: ¿qué estamos haciendo para proteger a nuestros niños y jóvenes?
OCULTO entre unos aguacateros fue localizado un crematorio clandestino artesanal que todavía despedía calor. Pero el verdadero horror comenzó cuando las madres buscadoras empezaron a cribar las cenizas y la tierra con mallas milimétricas.
ENTRE los restos aparecieron pequeños fragmentos óseos y, de acuerdo con los reportes difundidos sobre el hallazgo, más de mil 600 dientes de leche.
Mil 600 dientes de leche.
¿Cómo puede un país acostumbrarse a escuchar que madres buscadoras encuentran posibles restos de menores mientras continúan esperando respuestas de las autoridades?
Como señala Eduardo Soel Cruz Leos:
“Esos dientes de leche deberían estar debajo de una almohada, esperando al ratón de los dientes; no entre las cenizas de un posible crematorio clandestino.”
LOS dientes que deberían caer mientras un niño crece. Los que alguna vez estuvieron debajo de una almohada esperando al ratón de los dientes. Los que pertenecen a una infancia que debería transcurrir entre juegos, escuela, abrazos y sueños.
NO deberían aparecer entre las cenizas de un crematorio clandestino.
EL TAMAULIPECO de ciudad Madero EDUARDO Soel Cruz Leos exige a nuestros legisladores dejar de esconderse detrás de discursos y aprobar leyes contundentes para proteger a nuestros niños, jóvenes y familias.
SI tomamos como referencia que un niño tiene 20 dientes de leche, mil 600 piezas equivaldrían, matemáticamente, a los dientes de aproximadamente 80 niños. Eso no prueba por sí solo que se trate de 80 víctimas,eso corresponde determinarlo a las autoridades mediante investigaciones forenses, pero la magnitud del hallazgo basta para exigir respuestas inmediatas, responsables identificables y resultados verificables.
Y aquí es donde debemos preguntarnos: ¿dónde están las prioridades de nuestros legisladores?
MIENTRAS las madres buscadoras recorren terrenos, remueven tierra y enfrentan el horror que las autoridades no han logrado prevenir, en los espacios del poder se reparten culpas, se negocian intereses y se aprueban agendas que no responden a la emergencia nacional.
NO estoy diciendo que las leyes sean innecesarias. Estoy diciendo que la seguridad de nuestros
niños, nuestros jóvenes y nuestras familias debe estar entre las prioridades más urgentes de cualquier gobierno y de cualquier Congreso. Y quien no lo entienda, quien vote en contra, quien bloquee soluciones o quien prefiera la comodidad partidista, debe rendir cuentas ante la sociedad.
PORQUE una madre no debería tener que convertirse en investigadora para encontrar a su hijo.
Una familia no debería vivir con miedo de que un ser querido desaparezca.
Y ningún niño debería convertirse en una cifra más dentro de una tragedia que el país termina normalizando.
MIL 600 dientes de leche deberían incendiar nuestra conciencia y sacudir los escritorios de quienes gobiernan.
SI esas pequeñas piezas no son suficientes para obligarnos a mirar de frente la violencia y la desaparición de personas, entonces el
el problema ya no está solamente en las fosas clandestinas.
TAMBIÉN estaríamos enterrando nuestra sensibilidad, nuestra dignidad y nuestra capacidad de indignarnos.
POR eso levanto la voz y hago un llamado directo a nuestros legisladores:
PÓNGANSE a legislar por el bienestar, la seguridad y la protección de nuestras familias.
DEJEN de usar el Congreso como escenario de propaganda. Dejen de aprobar ocurrencias mientras las madres buscan restos con sus propias manos. Hagan leyes que realmente ayuden a prevenir la violencia, a proteger a nuestros niños y jóvenes, a fortalecer la búsqueda de personas desaparecidas y a garantizar investigaciones eficaces.
Y si no pueden hacerlo, si no quieren hacerlo o si sus intereses están por encima de la vida de los mexicanos, entonces también deben asumir el costo político de su indiferencia.
LAS madres buscadoras ya están haciendo su parte.
AHORA corresponde a las instituciones hacer la suya. No mañana. No cuando el escándalo se apague. Ahora.
¿Cuántas tragedias más necesitamos para reaccionar?
No podemos acostumbrarnos al horror.
NO podemos aceptar que los dientes de leche terminen convertidos en evidencia de una tragedia.
ESOS dientes deberían estar debajo de una almohada, no entre las cenizas de una fosa clandestina.
HAGAMOS algo. Ya. Por nuestros niños, por nuestros jóvenes y por nuestras familias.