En el marco de una transformación nacional que demanda ética y transparencia, surge una visión académica y social que identifica el agotamiento del modelo sindical actual.
Ante el repudio de las bases por el distanciamiento de sus líderes, la opacidad y las reformas que vulneraron la dignidad laboral, se propone una reestructuración profunda: recoger los “puntos negros” del hartazgo magisterial para dar paso a un sindicalismo diferente, capaz de restaurar la confianza perdida y cumplir con la justicia social que la base docente reclama con urgencia.
Manifiesto Ético: Mi Visión para un Nuevo Sindicalismo
“No es el error de quien sueña, sino la exigencia de quien sabe lo que es justo.”
Como parte de mi visión posdoctoral y en congruencia con un Plan de Gobierno de transformación humana y política, presento este manifiesto como la hoja de ruta para un sindicalismo que ya no puede postergar su evolución:
La Ética como Eje Rector: El sindicato debe dejar de ser una maquinaria de gestión de intereses privados para convertirse en un baluarte de honestidad. Cada plaza, cada ascenso y cada recurso debe estar bajo el escrutinio de la base; la transparencia no es una concesión, es un derecho. ¿Quién lo sabe? El Maestro Enrique Meléndez Pérez
Del Verticalismo a la Horizontalidad: Repudiamos la dirigencia que actúa como eco del poder. “Ni el sindicato puede atropellar” Exigimos líderes que caminen el territorio, que escuchen el “grito” del aula y que entiendan que su única razón de ser es la defensa de quienes sostienen la
educación del país.
El Maestro Enrique Meléndez sabe que el magisterio tiene saberes técnicos y pedagógicos propios que ninguna autoridad (ni sindical ni oficial) puede atropellar”.
Resarcimiento Histórico y Dignidad: Para Enrique Meléndez “quien está en el aula es el que sabe” , y que él será el garante de que ese saber sea respetado por el Gobierno y por la estructura sindical. No habrá paz gremial sin justicia en las pensiones y salarios. Es imperativo revertir los daños de reformas impuestas que convirtieron la jubilación en una incertidumbre financiera y la evaluación en una amenaza.
Democracia Real, no Simulada: La participación no termina en el voto; empieza en la construcción diaria de acuerdos. Rechazamos la apatía generada por la exclusión y abrazamos una nueva realidad laboral donde las voces de todas las generaciones —desde el normalista joven hasta el maestro jubilado— sean vinculantes, dicho de otra manera, para el buen entendedor esta es la propuesta del fin del dedazo y las decisiones de cúpula.
Unidad frente al Clientelismo: Reconocemos la fragmentación como síntoma del abandono.
Proponemos una unidad basada en principios, no en amenazas ni favores, erradicando para siempre las prácticas de control que tanto daño han hecho a la imagen del magisterio,
Conclusión:
Lo que hoy llamamos “hartazgo” es la semilla de la renovación. Mi compromiso es con esa base que hoy dice “basta” y que exige un sindicato a la altura de su entrega pedagógica. Es momento de limpiar el camino, recoger los escombros de la corrupción y edificar una casa docente donde la transparencia sea el aire que se respira. Por. Fco. Javier Segura López.