PROBLEMA para Morena no fue solamente respaldar a Raúl Castro. El verdadero problema fue exhibir, una vez más, las contradicciones internas de un movimiento que intenta hablar como gobierno responsable mientras una parte de su militancia sigue actuando desde la lógica de la militancia ideológica de los años setenta.
EL episodio arrancó cuando diputados morenistas del llamado “Grupo de Hermandad México-Cuba” rechazaron la acusación impulsada por autoridades estadounidenses contra Castro por el derribo de dos avionetas civiles en 1996. El comunicado defendía la soberanía cubana y denunciaba “coacción política” de Washington.
PORQUE la reacción fue inmediata. Christopher Landau, conocido en la política mexicana como el “Quita visas”, aprovechó el terreno perfecto para golpear políticamente a Morena: acusó a los legisladores de respaldar una dictadura y cuestionó que el pronunciamiento fuera anónimo.
” Y ahí apareció el daño real “
PORQUE mientras el ala más ideológica de Morena abrazaba la narrativa de solidaridad revolucionaria con Cuba, la dirigencia parlamentaria tuvo que salir apresuradamente a apagar el incendio. El vocero Arturo Ávila aclaró que el respaldo a Castro era “a título personal” y no una posición institucional de la bancada.
Publimetro México
” Traducido al lenguaje político: sí, pero no.
LA escena retrata perfectamente la tensión que vive Morena desde que llegó al poder. Una parte del movimiento sigue viendo a Cuba como símbolo histórico de resistencia antiestadounidense. Otra entiende que México depende económica, comercial y diplomáticamente de Estados Unidos mucho más de lo que sus discursos aceptan.
” Por eso el deslinde fue inevitable “
PORQUE una cosa es sostener una política exterior basada en la no intervención, y otra muy distinta aparecer defendiendo públicamente a un personaje acusado por la justicia estadounidense en un caso ligado a la muerte de civiles. Más aún cuando la relación con Washington atraviesa temas extremadamente delicados: migración, seguridad, narcotráfico, fentanilo y revisión futura del T-MEC.
” El error político de Morena fue no entender el momento “
GRUPO de hermandad
MÉXICO CUBA no nació ayer; desde febrero venía construyendo vínculos políticos y simbólicos con La Habana. Pero mientras esos gestos podían pasar como activismo parlamentario marginal, el respaldo explícito a Castro colocó al partido gobernante en un terreno diplomáticamente tóxico.
” Y Landau lo entendió de inmediato “
FUNCIONARIO estadounidense convirtió un comunicado marginal en una polémica binacional. No necesitó amenazar directamente; bastó insinuar falta de honor y exhibir públicamente a Morena para instalar el mensaje de que ciertos posicionamientos podrían tener costos políticos,e incluso personales, en la relación con Washington.
OPOSICIÓN mexicana encontró entonces un regalo narrativo: presentar a Morena como un partido que condena dictaduras de derecha, pero guarda silencio,o incluso simpatiza,con regímenes autoritarios de izquierda.
” Mientras tanto, Morena quedó atrapado entre dos públicos “
SI se deslinda completamente de Cuba, irrita a su base ideológica más dura. Si respalda abiertamente a Castro, alimenta la percepción internacional de radicalización y complica la relación con Estados Unidos.
POR eso la aclaración de Arturo Ávila no resolvió nada; sólo confirmó la fractura entre el Morena institucional y el Morena militante.
Y quizá ahí está el verdadero enfoque de esta historia: cuando un partido pasa de oposición a gobierno, los símbolos dejan de ser gratuitos. La solidaridad ideológica ya no se mide en aplausos internos, sino en consecuencias diplomáticas.