Hoy me toca despedir a un hombre extraordinario: un referente del periodismo en Tamaulipas, un defensor incansable de la verdad y de la libertad de expresión, y el ejemplo más grande que he tenido de integridad y valentía.
Mi papá fue mi guía, mi maestro y la voz que siempre me recordó que el trabajo más importante es el que se hace por la gente y por nuestra tierra.
De él aprendí a no rendirme, a levantar la voz cuando es necesario y a sostener mis principios incluso en los momentos más difíciles.
Me enseñó a ser una mujer de lucha, de valores, de familia. Todo lo que soy, se lo debo a su ejemplo. Su vida marcó a muchas personas; su amor marcó la mía para siempre.
Hoy me despido con profunda tristeza, pero también con un agradecimiento infinito por cada enseñanza, cada gesto y cada batalla que dio por Tamaulipas.
Descansa en paz, papá, ya estás con mamá, tu luz y tu legado vivirán en mí para siempre. Te amo ![]()