- …Cuando el expediente aprieta, los nombres comienzan a aparecer.
LA exsecretaria de Salud de Tamaulipas, Gloria de Jesús Molina Gamboa, decidió señalar directamente al exgobernador Francisco García Cabeza de Vaca en un asunto que podría abrir una nueva línea de investigación sobre la asignación de contratos durante su administración.
MOLINA Gamboa, quien estuvo al frente de la Secretaría de Salud entre 2017 y 2022, sostiene que recibió instrucciones para adjudicar contratos sin licitación a empresas que, de acuerdo con sus señalamientos, estaban relacionadas con Sergio Carmona Angulo, empresario tamaulipeco señalado públicamente como “El Rey del Huachicol”.
ENTRE las empresas mencionadas aparecen Grupo Industrial Permart y Joser.
EL señalamiento adquiere especial relevancia porque la exfuncionaria no habla desde fuera del gobierno: formó parte de la administración estatal y ocupó una de las posiciones más importantes del gabinete durante prácticamente todo el sexenio de Cabeza de Vaca.
Y aquí está el punto político de fondo.
GLORIA Molina Gamboa enfrenta a su vez procesos penales relacionados con un presunto desvío millonario de recursos. Ahora, al defenderse, coloca sobre la mesa una versión que apunta hacia arriba: que determinadas decisiones contractuales no habrían sido tomadas exclusivamente por los funcionarios encargados de ejecutarlas, sino que habrían respondido a instrucciones del entonces gobernador.
ES decir, la exsecretaria está poniendo nombre y apellido a las órdenes que, según su versión, recibió desde Palacio de Gobierno.
POR supuesto, un señalamiento no equivale por sí mismo a una sentencia y corresponde a las autoridades determinar qué pruebas existen, qué contratos fueron adjudicados, bajo qué procedimientos y quiénes intervinieron en cada operación.
“Pero políticamente el episodio es delicado”
PORQUE si existen documentos, expedientes de contratación, comunicaciones o testimonios que respalden la versión de Molina Gamboa, el asunto podría dejar de ser únicamente el expediente de una exfuncionaria y convertirse en una revisión mucho más amplia de cómo se tomaban las decisiones de contratación durante el gobierno de García Cabeza de Vaca.
Y cuando en esa ecuación aparece el nombre de Sergio Carmona, un personaje cuya red de relaciones políticas y empresariales ha generado investigaciones y controversias en Tamaulipas, el tema adquiere todavía mayor resonancia.
La pregunta inevitable es sencilla:
¿Quién ordenaba y quién ejecutaba?
PORQUE si Gloria Molina solamente cumplía instrucciones, como ahora sostiene, entonces habrá que determinar de quién provenían esas instrucciones, quién las documentó, quién las ejecutó y quién terminó beneficiándose.
La política tamaulipeca tiene memoria.
Y los contratos también dejan huella.
Ahora habrá que ver si los señalamientos de la exsecretaria se quedan en una declaración para defenderse de sus propios procesos o si terminan convirtiéndose en el hilo que conduzca a un expediente mucho más grande.
PORQUE cuando una exintegrante del gabinete decide hablar, el verdadero problema no siempre está en quién señala.
A veces está en todo lo que puede llegar a señalar.