- Venimos resueltos desde la frontera a darle el apoyo a Enrique Meléndez Pérez.
- Respetuoso minuto de silencio por el trágico fallecimiento de dos compañeras maestras.
Hay encuentros que trascienden la numeralia política para convertirse en actos de profunda dignidad. Reunir a 1,358 voluntades magisteriales no es tarea menor en los tiempos que corren; pero verlos converger en un espacio donde la humildad y la memoria del corazón guiaron la jornada, nos habla de un fenómeno que ya no se puede detener.
Mientras algunos operan desde las sombras, intentando esconder las cámaras por el temor infundado a ser evidenciados, o manteniéndose “montados en la barda” esperando a ver hacia dónde sopla el viento, la base real ya tomó una decisión. Los indecisos están identificados, pero la fuerza de los convencidos es la que marcha al frente.
La voz de la frontera: Valentía sobre el asfalto
La declaración más contundente de este encuentro vino de quienes viajaron desde los municipios de la frontera y la zona de la Ribereña.
“Venimos resueltos desde la frontera a darle el apoyo a Enrique Meléndez Pérez. Con todo y los riesgos que encontramos en el camino, gracias a Dios todos llegamos bien y contentos”.
Esa frase es una metáfora cruda de la realidad y la inseguridad que se vive en nuestras carreteras. La pregunta de ¿en dónde estamos parados? se queda en el aire, pero la respuesta del magisterio fue clara: el deseo de un cambio y la fe en el proyecto son mucho más grandes que cualquier temor. Llegaron con el corazón por delante a respaldar al líder que les genera certeza.
Una agenda de justicia, no de discursos
Al platicar con los asistentes —maestros de a pie, iguales que comparten las mismas carencias— la demanda es unánime: urge recuperar el verdadero sentido de servicio, la transparencia en la gestión y el valor de la palabra empeñada.
Las promesas ya no bastan cuando el aula exige soluciones a problemáticas que llevan años congeladas:
* La devolución y asignación justa de las horas que fueron arrebatadas injustamente.
* La entrega de plazas apropiadas mediante procesos claros y sin amiguismos.
* Justicia laboral para los docentes que por años han trabajado jornadas de tiempo completo en las escuelas, pero cuyos recibos de nómina siguen estancados pagando únicamente 15 o 20 horas.
Un resolutivo que la actual dirigencia simplemente no ha querido o no ha podido entregar.
* El valor de la sensibilidad La jornada nos recordó que la política sindical también se nutre de humanidad. El evento entrelazó el respetuoso minuto de silencio por el trágico fallecimiento de dos compañeras maestras en la carretera, con la celebración de la vida al entonar las mañanitas por el cumpleaños de Enrique Meléndez. Compartir el pan y la sal fue el pretexto para el encuentro cercano.
Fiel a su estilo, el líder de la esperanza magisterial no se retiró sin saludar de mano a cada uno de los asistentes, reconociendo su apoyo cara a cara e inyectando una consigna que debe resonar en cada escuela de Tamaulipas: “No se dejen amedrentar y sigan adelante”. Ok
* Hoy se siente una esperanza emocionada. Una semilla del pasado que sigue dando frutos multiplicadores y que, con la suma de nuevas propuestas, está lista para consolidar el bienestar de los pensionados, los jubilados y los maestros en servicio que saben perfectamente quién trabaja con la verdad. Por. D. en E. Fco. Javier Segura López.





