POR JESÚS FLORES ALMAGUER
EN la política mexicana, las amistades rara vez son inocentes. A veces, incluso, terminan revelando más de lo que cualquier declaración oficial estaría dispuesta a admitir. Ese parece ser el caso de Erasmo González Robledo, hoy alcalde de Ciudad Madero, cuya cercanía con Sergio Carmona Angulo, conocido como “El Rey del Huachicol” sigue generando preguntas que no han sido plenamente respondidas.
LAS investigaciones de la periodista Anabel Hernández, expuestas en su pódcast Narcosistema y reportajes de Código Magenta implican que Carmona, a través de sus empresas, financió campañas electorales de Morena en Tamaulipas.
En diversos reportajes, dibujan un vínculo que va mucho más allá de lo casual. No se trata solo de coincidencias políticas o encuentros circunstanciales. Se habla de una relación estrecha, constante, y respaldada por testimonios de personas cercanas al propio Carmona.
UNO de los elementos más reveladores es el presunto uso de vehículos de lujo pertenecientes al Grupo Empresarial Permart, empresa vinculada a Carmona. Lejos de ocultarse, este hecho habría sido minimizado públicamente por el propio González, lo que abre un cuestionamiento inevitable: ¿qué tan normalizada estaba esa cercanía?
Pero el punto más delicado es otro. De acuerdo con estas investigaciones, Carmona no solo mantenía relaciones personales con actores políticos, sino que habría participado en el financiamiento de campañas en Tamaulipas. En ese entramado, el nombre de Erasmo González aparece como uno de los perfiles más próximos a esa red de influencia.
El llamado “compadrazgo” entre ambos no sería entonces una simple etiqueta coloquial, sino un reflejo de una relación que combinaba intereses personales, políticos y, presuntamente, económicos. Una mezcla que, en cualquier democracia, debería encender alertas.
EL contexto tampoco es menor. Sergio Carmona fue señalado por sus presuntos vínculos con organizaciones criminales como el Cártel del Noreste y el Cártel del Golfo. Aun así, logró posicionarse como un actor con peso en la política regional, tejiendo relaciones con distintos funcionarios.
LA pregunta de fondo sigue en el aire: ¿hasta dónde llegaba esa relación y qué implicaciones tuvo en la toma de decisiones públicas?
PORQUE en política, como en la vida, hay amistades que explican trayectorias… y otras que las comprometen.