EL anuncio del alcalde de Miguel Ángel Almaraz Maldonado sobre habilitar el estacionamiento donde tradicionalmente se instala la feria en Río Bravo como un nuevo tianguis permanente abre una oportunidad interesante para el comercio local, pero también plantea varios retos que la administración municipal deberá atender.
LA idea, en principio, parece positiva. Aprovechar un espacio que gran parte del año permanece subutilizado para convertirlo en un punto de actividad económica puede beneficiar a pequeños comerciantes, emprendedores y familias que buscan una alternativa de ingreso. Los planes de ofrecer locales de diferentes dimensiones, como áreas de 4×3 y 6×6 metros, podrían facilitar la participación de vendedores con distintos tipos de negocio.
SIN embargo, más allá del anuncio, el éxito del proyecto dependerá de su organización y planeación. Un tianguis que funcione la mayor parte del año requiere servicios adecuados, orden en la asignación de espacios, seguridad, limpieza y una estrategia que evite caer en el desorden que muchas veces termina afectando tanto a comerciantes como a clientes.
OTRO punto que merece atención es el destino de los recursos que se generen por la renta de los espacios. La administración municipal ha señalado que estos ingresos se utilizarán para mejorar servicios como el alumbrado público, calles y otras necesidades de la ciudad. Si esto se cumple con transparencia, el proyecto podría convertirse en un pequeño motor económico que beneficie a la comunidad en general.
TAMBIÉN será clave cuidar el equilibrio con el comercio ya establecido en la ciudad, para evitar conflictos o competencia desleal. La intención de impulsar la economía local debe ir acompañada de reglas claras y diálogo con todos los sectores.
EN síntesis, la iniciativa tiene potencial, pero como suele ocurrir con este tipo de proyectos, la diferencia entre una buena idea y un verdadero beneficio para la ciudad estará en la forma en que se lleve a la práctica.