El General Guillermo Galván Galván es uno de los pocos altos mandos del #Ejército #Mexicano cuya trayectoria no comenzó en los escritorios, sino desde la tropa.
Ingresó como soldado y se formó en el Heroico Colegio Militar, donde construyó una carrera que lo llevó, con el paso de los años, a convertirse en Secretario de la Defensa Nacional durante el sexenio de Felipe #Calderón Hinojosa.
Quienes han seguido su carrera —y así se ha documentado en testimonios y crónicas militares— coinciden en un punto: #Galván no fue un general de escritorio. Participó en operativos, recorría zonas militares y conocía de primera mano las carencias reales del soldado raso, del sargento y del oficial en campo.
Ya como titular de la Defensa Nacional (2006–2012), impulsó una línea interna que se resumía en una frase que circuló ampliamente en cuarteles y redes militares:
“Primero mis tropas”.
Esa visión se tradujo en:
• Mejoras salariales graduales para el personal militar.
• Impulso a programas de vivienda para elementos del Ejército.
• Fortalecimiento del sistema de salud militar.
• Mayor atención a la tropa desplegada en operativos de alto riesgo durante la llamada “guerra contra el #narcotráfico”.
Su gestión no estuvo exenta de polémica, pues encabezó a las Fuerzas Armadas en uno de los periodos más violentos del país; sin embargo, incluso críticos de la estrategia de seguridad reconocen que al interior del Ejército su figura es recordada como la de un general que sí conocía el suelo que pisaban sus soldados.
En una institución marcada por la jerarquía, Guillermo Galván Galván representa el caso del militar que ascendió desde abajo, con una carrera forjada en el terreno y no únicamente en el poder político.