- “Las madres encontramos lo que las autoridades no”: buscadora en Reynosa.
Por Julio Manuel Loya Guzmán.
Cd. Victoria, Tamaulipas.- Tamaulipas se mantiene como el tercer estado del país con mayor número de personas desaparecidas, con un acumulado de 13 mil 577 casos, y los primeros lugares de fosas clandestinas localizadas, reveló José Andrés Méndez Ñeco, vocero del Colectivo Amor por los Desaparecidos.
En entrevista, el activista recordó que en México se han contabilizado más de 131 mil personas desaparecidas, una cifra que refleja la magnitud de la crisis de derechos humanos que atraviesa el país y que, en palabras suyas, “erosiona el tejido social y compromete el futuro de comunidades enteras”.
Los municipios de Reynosa, Nuevo Laredo y Matamoros concentran casi el 60 % de los casos estatales, siendo las zonas de mayor incidencia. El perfil de las víctimas resulta alarmante: cerca de 20 % son menores de edad, mientras que más del 78 % son hombres jóvenes en edad productiva.
Durante el sexenio federal anterior se documentaron más de 3,400 desapariciones en Tamaulipas, mientras que en lo que va de la actual administración federal —menos de un año— ya se han registrado más de 400 nuevos casos. Según los registros del colectivo, este año suman aproximadamente 80 desapariciones tan solo en Reynosa.
El activista precisó que los meses con mayor repunte son abril y mayo, cuando llegan a registrarse dos desapariciones por día en Reynosa. Posteriormente, la incidencia desciende ligeramente en julio y agosto. Sin embargo, el colectivo aún investiga las razones de este patrón delictivo.
En materia de hallazgos, el Colectivo Amor por los Desaparecidos reporta que de enero a junio de este año se han localizado cuatro fosas clandestinas, además de alrededor de 25 sitios de exterminio entre cocinas clandestinas y otros puntos de inhumación ilegal.
En estos sitios utilizados por el crimen organizado para asesinar a sus víctimas en Reynosa, Río Bravo y la región Ribereña, se han localizado en diversos puntos 8 cuerpos humanos en superficie; 9 sitios con restos óseos en superficie; 10 campos de exterminio, y 4 fosas clandestinas. La última fue localizada el pasado domingo 31 de agosto con restos de 3 cuerpos humanos.
Méndez Ñeco, agregó, que de las 59 búsquedas realizadas, 35 han resultado positivas, encontrándose miles de fragmentos de restos óseos, muchos calcinados, aunque hasta ahora solo tres personas han sido identificadas en 2025.
El vocero también cuestionó la reciente decisión del gobierno estatal de instalar un Centro de Identificación Humana en Altamira. Aunque reconoció el valor de contar con esta infraestructura, criticó su ubicación, ya que las zonas con mayor número de desapariciones se concentran en la frontera norte: Reynosa, Matamoros y Nuevo Laredo.
“Va a estar muy difícil que las familias tengamos que trasladarnos desde la frontera hasta Altamira. Ese centro debió instalarse en Reynosa, Matamoros o al menos en Ciudad Victoria, para facilitar el acceso”, señaló Méndez Ñeco.
El colectivo subrayó que más allá de los anuncios oficiales, la prioridad sigue siendo atender a las víctimas y garantizar que cada búsqueda contribuya a la verdad, la justicia y la identificación de los desaparecidos.
“LAS MADRES ENCONTRAMOS LO QUE LAS AUTORIDADES NO ”
María Eduviges Rojas Duarte es madre buscadora. Lleva seis años recorriendo terrenos, campos y parajes en Tamaulipas en busca de sus seres queridos desaparecidos: dos hijos, un sobrino y una tía. En su testimonio, refleja la impotencia de miles de familias que han tenido que asumir una tarea que, asegura, las autoridades no cumplen.
“Cuando encontramos un positivo sentimos tristeza e impotencia. No sabemos qué fue lo que pasó ni por qué. Es muy doloroso”, expresó Rojas Duarte en entrevista, refiriéndose a los hallazgos de restos humanos que, con frecuencia, surgen en las búsquedas ciudadanas.
Relata que en Reynosa y otras zonas de Tamaulipas, la ausencia de apoyo institucional es constante. “Nosotros tenemos que hacerlo como sea, pedir palas, machetes o lo que podamos a los vecinos para limpiar terrenos, porque las autoridades nunca encuentran nada. Ellos no hacen su trabajo y se ve”, afirma con firmeza.
Las madres buscadoras denuncian que la falta de acompañamiento oficial no sólo pone en riesgo su seguridad, sino que retrasa los procesos de identificación. “Muchas veces ellos [las autoridades] ya tenían los cuerpos, pero no hicieron bien su trabajo, y a los dos o tres años nos dicen que aquí estaban. Mientras tanto, nosotras seguimos sufriendo y buscándolos”, lamenta.
El dolor se multiplica cuando recuerda a sus familiares desaparecidos: “Tengo seis años sin saber de mis hijos. No hay pista, nada. Las autoridades no nos ayudan y todo lo que hemos encontrado ha sido por nuestro propio esfuerzo”.
El testimonio de María Eduviges Rojas Duarte se suma al de cientos de mujeres en Tamaulipas que mantienen viva la exigencia de verdad y justicia, recorriendo terrenos con la esperanza de dar con sus seres queridos y enfrentando, al mismo tiempo, la indiferencia oficial.