- Pobreza y falta de seguimiento, entre las causas del abandono escolar en la entidad; zona rural donde se registra más la problemática.
Por Julio Manuel Loya Guzmán.
Cd. Victoria, Tamaulipas.- La diputada local Blanca Anzaldúa Najera hizo un llamado a autoridades educativas, docentes y padres de familia a trabajar de manera conjunta para combatir la deserción escolar, fenómeno que, pese a los esfuerzos emprendidos, continúa representando un importante reto en la entidad.
En entrevista, la diputada —integrante de la Comisión de Educación en el Congreso local— señaló que, si bien la deserción ha disminuido en algunos niveles, en sectores rurales aún persisten factores estructurales que la alimentan, como la pobreza y la inseguridad, especialmente en regiones con altos índices de marginación.
De acuerdo con estadísticas de la Secretaría de Educación de Tamaulipas (SET) correspondientes al ciclo escolar 2024-2025, el abandono escolar repuntó en zonas vulnerables, donde cientos de alumnos dejaron las aulas.
Durante el ciclo 2023-2024, la deserción en nivel primaria fue del 0.5 %, una cifra que, aunque baja, representa cinco veces más que el 0.1 % registrado el periodo anterior. En secundaria, el abandono pasó de 3.5 % a 3.9 %, mientras que en el nivel medio superior se mantuvo en 10.2 %.
Cabe resaltar que la educación básica —que comprende los niveles de preescolar, primaria y secundaria— representa el 70 % de la población escolar en el estado.
“Tenemos que abonar todos. No basta con el esfuerzo del maestro de grupo o de los auxiliares de los programas transversales de la Secretaría de Educación. Es un compromiso de todos, porque, aunque el artículo tercero establece que la educación es obligatoria, en la práctica hay muchos factores que impiden que los niños permanezcan en la escuela”, advirtió la legisladora.
Anzaldúa subrayó que una de las principales causas del abandono escolar es la necesidad económica que enfrentan muchas familias, lo que obliga a niñas, niños y adolescentes a trabajar o pedir dinero en la calle, en lugar de asistir a clases.
Desde su experiencia como docente, la diputada destacó la responsabilidad de los futuros maestros no solo en el ámbito académico, sino también en lo social y humano.
“Hay que velar por la obligatoriedad de la educación. Si un niño falta dos o tres días seguidos, el maestro debe acudir con los padres de familia a investigar qué está ocurriendo”, afirmó.
Añadió que actualmente se utilizan espacios como las juntas escolares para sensibilizar a madres y padres sobre la importancia de la asistencia constante de sus hijos. “En caso de faltas por enfermedad es comprensible, pero si no hay una justificación clara, es responsabilidad compartida dar seguimiento”, puntualizó.
Finalmente, Anzaldúa advirtió que, además del rezago educativo que provocan las inasistencias, la deserción también impacta directamente en los indicadores académicos del estado